Durante años, en Ecuador y otros países, se han practicado formas de “corrección” o “cura” hacia personas cuya orientación sexual, identidad o expresión de género no se ajusta a lo heteronormativo. Estas prácticas, conocidas como terapias de conversión, tienen consecuencias graves en la salud física y emocional de las personas LGBT+, afectando directamente su calidad de vida.
Esta investigación —desarrollada en dos partes— analiza el contexto normativo actual en derechos humanos frente a esta problemática, enmarcada en una cultura binaria y heteronormativa que perpetúa diversas formas de violencia, como la violencia basada en prejuicio y en género.
El estudio también documenta testimonios y experiencias alrededor de estas prácticas, con una metodología cualitativa aplicada en cuatro ciudades: Guayaquil, Cuenca, Quito e Ibarra.
Entre los hallazgos más relevantes, se identificó que espacios como la familia, la escuela y las instituciones religiosas son escenarios clave donde se gestan estas violencias. Las prácticas de conversión sexual, muchas veces impuestas, buscan modificar la identidad o expresión de género y la orientación sexual de las personas LGBT+.
Se recomienda fortalecer la implementación de la Ruta Interinstitucional para abordar esta problemática, ajustar sus indicadores, e incluir activamente a organizaciones sociales, sectores de salud, educación y activistas en la creación de políticas públicas. También se destaca la necesidad de campañas de sensibilización, mayor investigación sobre dinámicas familiares y protección efectiva frente a la violencia. Erradicar estas prácticas es urgente para cerrar brechas estructurales y garantizar una vida digna para las personas LGBT+.